Empieza por el contexto, no por las siglas.
La modalidad correcta depende del entorno, del tema, de los participantes y de las condiciones operativas. La interpretación telefónica (OPI) suele ser conveniente cuando el contexto visual no es tan importante. La interpretación por video (VRI) añade señales faciales y gestuales. La interpretación presencial sitúa al intérprete en el lugar y puede facilitar interacciones grupales complejas o casos con problemas de conectividad.
Cómo elegir
- Identifica los idiomas y el nivel de competencia requerido.
- Determina si es importante ver gestos o tener presencia física.
- Elige entre interpretación simultánea y consecutiva.
- Confirma horarios, confidencialidad, consentimiento y aspectos técnicos.
- Planifica accesibilidad, conectividad de respaldo y turnos claros.
El presupuesto y la preparación importan.
El plan debe considerar duración, cantidad de intérpretes, terminología, ubicación, apoyo técnico y materiales de preparación. Las sesiones simultáneas largas pueden requerir relevos. Los trabajos sensibles necesitan procedimientos de confidencialidad.
Siguiente paso
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